domingo, 5 de junio de 2011

Vampiros.

Esta es nuestra noche, aunque en realidad, solo me lo pasaré bien yo.
Nos encontramos en un castillo, tenebroso, y extraño, en una fiesta de bailes, mi vestido, hasta las rodillas, abierto por un extremo, celeste, con bordes blancos, destaca de los demás, y tú llevas el traje negro con la corbata morada, que te regalé yo.
Te acercas lentamente a mi, y me coges de la mano.
-¿Le apetece un baile señorita?
Me dices con una sonrisa pícara.
-Por que no, mi señor.
Nos agarramos de la cintura y comenzamos a bailar un baile lento, al ritmo de la música.
Cada vez nos pegamos más, tu cuello se ve tan delicioso...
-¿Vamos a la terraza, pequeña dama? Yo llevaré dos copas de vino su usted lo desea.
- Le esperaré fuera señor.
Voy caminando lentamente hacia la terraza, al llegar allí abro las puertas, doy unos pasos, y me coloco en el borde de la terraza.
-Siento haber tardado.
Te acercas a mi con dos copas en la mano, y me das una.
Le doy un trago.
-Señor no esperaba verte en esta fiesta.
-Ni yo a usted pequeña dama.
Se acercó a mi y me acorraló contra una pared, me miró fijamente y se fue acercando poco a poco, hasta que nuestros labios se encontraron. E
Empezamos a besarnos, y me empezó a lamer el cuello y la oreja, yo tenía calor y me acerqué a su cuello.
'Aguanta la tentación' me decía una y otra vez, pero no pude contenerme.
Le clavé mis colmillos en el cuello, y le absorbí toda la sangre, me alejé de él, y callo en el suelo desplomado.
- Todo esto es menos del dolor que he sentido, gracias por saciar mi sed...Derek.

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