martes, 28 de junio de 2011

Una palabra, un adiós.

Mutuamente cruzamos las miradas, pero ya no me queda tiempo, estoy enganchada en la vía del tren, y estas en frente mía mirando.
-¿Porqué no me ayudas?
Grité, una y otra vez, pero no me hacías caso, lágrimas empezaron a brotar de mis ojos.
Se veía el tren llegar, y comencé a hacer movimientos bruscos pero no podía salir.
Encendiste un cigarro, y sacaste la cámara, comenzaste a grabarme.
-Idiota, ¿que coño haces? ¡ayúdame joder!.
En ese momento grité un último ' te amo' y vi una lágrima en tu rostro.
El tren me atropelló.
Morí atropellada, y grabada por la persona que amaba.

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