Anoche soñé algo extraño...
Había un camino lleno de cristales y estaba yo y un chico, que no conocía, y estamos corriendo, asfixiados, no entendía el porque.
Llegamos al final del camino y había una puerta enorme. La abrimos los dos juntos, con fuerza, y se vio una sala enorme, con los muebles de cristal, el suelo blanco como la nieve, y los sillones, eran azules, acolchados.
Rápidamente cerramos la puerta y cerramos el pestillo. Yo me senté en uno de los sillones y cogí un pastelito que había encima de la mesa, y me lo comí, '¡Qué delicia!' pensé.
De repente se empezaron a sonar ruidos, provenían de fuera de la puerta, ahora lo entendía todo, me estaban persiguiendo, pero no sabía porque.
El chico se levantó corriendo y se puso a empujar la puerta, yo como una cobarde que era, cogí una espada de cristal que había junto al sillón, y me escondí detrás del sillón.
Consiguieron abrir la puerta, y el chico se cayó al suelo, eran lobos, preciosos lobos blancos, pero tenían los ojos rojos como la sangre...tenía miedo.
Vi como se comían a mi amigo, pero que sorpresa me llevé cuando no se lo comieron, si no que lo convirtieron en un lobo más.
Cogí mi espada, y los lobos me acorralaron, no sabía que hacer, y me subí encima del sillón, seguidamente salté y salí corriendo por la puerta, siguiendo ese camino de espejos, ese camino interminable, miré hacia atrás y solo me perseguía un lobo, '¿Dónde están los otros?'.
Tropecé con mis pies y caí al suelo, seguidamente me pegué a uno de los cristales, y el lobo se puso enfrente mía, mis ojos comenzaron a llorar, no sabía que iba a ocurrir, y estaba asustaba.
Miré al lobo fijamente, y ¿qué vi?, vi los ojos de él, vi su mirada... ese lobo era especial, pero creo que no debí´de haberme distraído, el lobo me mordió una pierna, y empezó a sangrar, me dolía todo, y mis lágrimas y gritos eran cada vez más fuertes, cogí mi espada, y me la clavé en el pecho, no quería herir al pobre lobo, pero tampoco quería seguir así, el lobo, al ver como me desintegraba, me lamió la herida, y se sentó al lado mía.
Yo estaba muerta.
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