sábado, 21 de mayo de 2011

También he escuchado tu voz.

Por un momento ¡He sonreido!
Me creí que estabas al lado mia, y pensé que estabas sonriendome, y mirandome.
Me estabas diciendo cosas bonitas, pero intentaba acercarme y no podía.
Había una muralla, una muralla enorme, intenté romperla pero no pude.
Tú seguías sonriendo, yo en cambio, terminé llorando.
Pero tú pusistes la mano sobre la muralla y desapareció,entonces me abrazastes y me dijistes que no me soltarías nunca, que no me dejarías escapar de nuevo.
Entonces me intenté acercar a tus labios, pero desaparecistes y caí al suelo.

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