sábado, 28 de mayo de 2011

Colorín, colorado, este cuento ha finalizado.

Yo soy la bruja de aquel cuento que nunca existió, o quizás sí, pero nunca fue contado.
Una bruja amable, inocente y a la cual le encanta estar con su amiga, la princesa Everen, su mejor amiga.
El príncipe Ruvi, era el mejor 'amigo' que tuve, pero también era con el que mejor pasé todos los momentos que me quitaron la inocencia.
Estaba perdidamente enamorada de él, y mi amiga Everen lo sabía, y me daba consejos para seguir bien con él, ya que, últimamente, las cosas iban mal.
El día menos esperado Ruvi me dejó, me dejó plantada en la estación del tren de las oportunidades,¿lo peor? tenía razón, y yo respeté su decisión.
Mi amiga Everen me estuvo animando un tiempo, siempre se lo agradeceré.
Un día decidí ir a por flores al jardín del palacio, se las quería dar a Ruvi, para que por lo menos, me hablase y siguiésemos siendo buenos amigos. Seguí caminando y recogiendo flores, con una sonrisa, y me encontré con algo raro, algo que nunca esperé, o quizás sí, no estoy segura, eran Everen y Ruvi, estaban besándose, en un banco, en NUESTRO banco, comencé a llorar, y las flores que tenía en mi mano se marchitaron, al igual que todas las que estaban a mi alrededor, no me esperaba esto, era una bruja engañada.
Saqué mi pistola,(¿para que la quieres?), no creo que deban seguir viviendo, morirán juntos, de la mano, besándose,¿No quieren estar así? ¡Hasta que la muerte los separe!, quité el seguro, pero no podía hacerlo, y simplemente tiré la pistola al suelo y me fui corriendo, llorando, había estado engañada...¿Qué hacer?¿Suicidarse? No, algo mejor, venganza, en el momento menos esperado, cuando tuviesen la guardia baja, en ese momento me vengaría, mientras, solo puedo estar en una esquina, esperando una explicación de Everen y una palabra de Ruvi, llorando todas las noches, se convirtió en una costumbre, asi que, total, no haré daño a nadie estando así, y pensar que era a mi a la que llevaba a aquel jardín antes.
Y así es como el príncipe se convirtió en un sapo, y la princesa en una desesperaba que besaba a todos los sapos para salvar a su príncipe.

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